Se cumplen 60 años de la histórica declaración de Seelisberg

Hace 60 años, el 5 de agosto de 1947, los participantes cristianos de la segunda conferencia del recientemente fundado Consejo Internacional de Cristianos y Judíos (International Council of Christians and Jews), redactaron, con el asesoramiento y el consejo de los participantes judíos del encuentro, una declaración histórica: se trata de una de las primeras declaraciones posteriores a la segunda guerra mundial, en la cual las implicancias de la Shoah son reconocidas y asumidas por cristianos.

Consejo Internacional de Cristianos y Judíos

Los 10 puntos de Seelisberg

1947

Hace 60 años, el 5 de agosto de 1947, los participantes cristianos de la segunda conferencia del recientemente fundado Consejo Internacional de Cristianos y Judíos (International Council of Christians and Jews), redactaron, con el asesoramiento y el consejo de los participantes judíos del encuentro, una declaración histórica: se trata de una de las primeras declaraciones posteriores a la segunda guerra mundial, en la cual las implicancias de la Shoah son reconocidas y asumidas por cristianos. El texto es el siguiente:

Llamamiento a las Iglesias

SEELISBERG (Suiza), 1947

Hemos asistido recientemente a una explosión de antisemitismo, que llevó a la persecución y el exterminio de millones de judíos. A pesar de la catástrofe, que alcanzó a perseguidos y a perseguidores, y que reveló la envergadura del problema judío en toda su angustiosa gravedad y urgencia, el antisemitismo no sólo no perdió su fuerza, sino que amenaza extenderse a otras regiones, envenenar las mentes de los cristianos e involucrar cada vez más a la humanidad en una grave falta de consecuencias desastrosas.

Por cierto, las Iglesias cristianas siempre han afirmado el carácter anticristiano del antisemitismo, así como el de todas las formas de odio racial, pero eso no fue suficiente para impedir que muchos cristianos manifestaran, en diversas formas, un indiscriminado odio racial hacia los judíos como pueblo. Esto habría sido imposible si todos los cristianos hubieran sido fieles al mensaje de Jesucristo sobre la misericordia de Dios y el amor al prójimo. Esa fidelidad también debería incluir una lúcida voluntad de evitar toda presentación y concepción del mensaje cristiano que favorezca el antisemitismo en cualquiera de sus formas. Debemos reconocer que, lamentablemente, esa voluntad vigilante a menudo ha faltado.

Nos dirigimos, pues, a las Iglesias, para llamar su atención sobre esta alarmante situación. Tenemos la firme esperanza de que se preocuparán por indicar a sus miembros la manera de prevenir toda animosidad hacia los judíos que pueda surgir de presentaciones y concepciones falsas, inexactas o inadecuadas en la enseñanza y la predicación de la doctrina cristiana, y promover, en cambio, el amor fraternal hacia el pueblo de la antigua Alianza, tan duramente puesto a prueba.

Nada sería más apropiado para contribuir a ese feliz resultado que insistir sobre los siguientes puntos.

Diez puntos

  1. Recordar que es el mismo Dios quien nos habla a todos en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento.
  2. Recordar que Jesús ha nacido de una madre judía, de la descendencia de David y del pueblo de Israel, y que su amor eterno y su perdón abarcan a su propio pueblo y a todo el mundo.
  3. Recordar que los primeros discípulos, los apóstoles y los primeros mártires fueron judíos.
  4. Recordar que el mandamiento fundamental del cristianismo, el de amar a Dios y al prójimo, ya proclamado en el Antiguo Testamento, y confirmado por Jesús, es de cumplimiento obligatorio tanto para los cristianos como para los judíos, en todas las relaciones humanas, sin ninguna excepción.
  5. Evitar distorsionar o falsificar al judaísmo bíblico o posbíblico con el objeto de exaltar al cristianismo.
  6. Evitar el empleo de la palabra “judíos” con el sentido exclusivo de “enemigos de Jesús”, y evitar la expresión “enemigos de Jesús” para designar al pueblo judío en su conjunto.
  7. Evitar presentar la Pasión en una forma tal que el odio por el asesinato de Jesús recaiga sobre todos los judíos y sólo sobre los judíos. Solamente un grupo de judíos de Jerusalén reclamó la muerte de Jesús, y el mensaje cristiano siempre ha sido que fueron los pecados de toda la humanidad, ejemplificados en aquel grupo de judíos, los que llevaron a Cristo a la Cruz.
  8. Evitar referirse a las maldiciones de la Escritura o al grito de la multitud enardecida: "Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos", sin recordar que ese grito no debe prevalecer sobre las palabras infinitamente más poderosas de Jesús: "Padre, perdónalos, pues no saben lo que hacen".
  9. Evitar promover el concepto supersticioso de que el pueblo judío es réprobo y maldito, y tiene un destino de sufrimiento.
  10. Evitar hablar de los judíos como si los primeros miembros de la Iglesia no hubieran sido judíos.