El campo de Les Milles

Gracias al ICCJ por visitarnos. Es un honor para nosotros. Está dentro de nuestro objetivo: un objetivo de apertura a las diferentes culturas, a diferentes abordajes del espíritu y de la humanidad. Espero que hayan comprendido, durante su visita al museo, que hemos intentado basar nuestro trabajo en la historia específica, pero también abrirlo a reflexiones generales sobre la humanidad y los procesos humanos que pueden llevar a lo peor que hay en la naturaleza humana pero también pueden llevar a la gente a resistir.

Quisiera señalar en primer lugar algunos puntos que ustedes habrán observado seguramente durante la visita. Luego trataré de ofrecerles algunas reflexiones sobre esa base.

El primer punto es que este campo es en la actualidad el único campo francés aún preservado y abierto al público. Es una gran responsabilidad, y la razón por la cual la lucha ha sido muy larga es importante para nosotros.

El segundo punto es que toda la historia de este campo se desarrolló antes de la ocupación alemana de esta zona, de esta parte de Francia. Por lo tanto, es básicamente una historia franco-francesa, lo que significa que nunca hubo aquí soldados alemanes. Hubo alemanes, pero anti-nazis, no soldados alemanes. Esta es también una de las razones de que hayamos necesitado ese larguísimo período de treinta años para realizar este museo memorial.

El tercer punto que quiero señalarles es la cantidad muy significativa de artistas e intelectuales que hubo en este lugar. Ayer, una prominente personalidad de ZDF, la televisión pública alemana, me dijo: “Era un Who’s Who de la sociedad alemana y austríaca”. Sí, lo era. No fueron los únicos internados, pero esto es importante porque nos permite incorporar toda clase de cultura como un eco, en recuerdo de lo que ocurrió aquí, de la creación y de las obras de arte que existieron en este lugar. He destacado que el establecimiento de este museo llevó treinta años no sólo para indicar que fue mucho tiempo, sino porque significa algo: significa que fue muy difícil para nuestro pueblo, y sobre todo para nuestras autoridades, aceptar ser confrontados con esta historia muy, muy trágica, con esta tragedia franco-francesa. Esa fue una de las razones fundamentales. La otra razón es que la mayoría de las personas no entendía muy bien que este memorial podía servir para el presente y para el futuro, para ayudar a entender lo que pasó y también para entender  el permanente mecanismo humano, que actuó en aquella época y que podría actuar hoy para lo peor y para lo mejor.

El cuarto punto es que el museo memorial existe porque fue una iniciativa de ciudadanos. Es un lugar fundado y administrado por ciudadanos, no por el Estado, no por el gobierno, no por la región, no por organismos públicos (nos habría gustado que los organismos púbicos se involucraran, pero no quisieron hacerlo). Desde esta iniciativa ciudadana, podemos decir, sin falsa modestia, que este es el único lugar histórico del mundo en el que se presentan los procesos humanos individuales, colectivos e institucionales que han llevado y pueden llevar a lo peor. La mayoría de los resultados científicos que presentamos en la sección reflexiva del museo ya existían antes. Algunos de ellos fueron producidos por nosotros con la ayuda de un equipo científico multidisciplinario a lo largo de diez años. Pero aunque la mayoría de los demás resultados existían,  no se los había presentado en ningún lugar histórico del mundo. El único lugar en el que se presentaron algunos de esos procesos no es un lugar histórico,  sino un lugar de memoria: el Museo de la Tolerancia de Los Ángeles.

Un último punto concerniente a este museo memorial es que se trata de un lugar de cultura y de manifestaciones culturales. Al principio, costó convencer a la gente de que la historia no era la única ciencia humana que debíamos tomar en cuenta. Por eso hemos creado una sección de reflexión multidisciplinaria. En general se considera que la historia es suficiente para presentar las cosas, y costó aún más convencer a la gente de que este lugar podía ser un lugar vivo, un lugar cultural, no sólo un lugar de memoria, uno sólo un lugar histórico, no sólo un lugar de educación, sino también un lugar para la cultura.

Hay por lo menos dos razones para esto:

La primera es la historia misma del campo: tantos artistas e intelectuales que se han esforzado por crear, por seguir siendo humanos y mantener su dignidad frente a la voluntad de destruirlos, de deshumanizarlos. Este es un eco de su historia. Quiere decir que este fue un lugar de cultura, incluso en la época en que funcionaba el campo.

La segunda razón es más profunda: como investigador, conozco muy bien los límites de la razón y los límites de la ciencia, y nos dimos cuenta de que otra manera de comprender mejor lo que pasó y lo que podría pasar era presentar algunos eventos culturales,  que exploren el terreno de los sentimientos, de la emoción, del arte. Esto ha sido un éxito. Hace algunas semanas, por ejemplo, hemos recibido a la Orquesta Sinfónica de Londres, y también trabajamos muy bien con el Festival Internacional de Aix-en-Provence, y a su vez, ellos  – la London Symphony Orchestra y el Festival de Aix – trabajan con escuelas. Cuando oímos aquí a cien estudiantes tocando los retratos musicales de los internados que habían compuesto, vimos cómo pudieron apropiarse de esta historia y cómo el campo, no al nivel de la razón, sino de la sensibilidad, podía hacerlos progresar en su conocimiento y sus sentimientos a través del arte, de la cultura, de la música. Muchos de ustedes están convencidos de esto, pero no era tan evidente que algo así pudiera hacerse en el campo, aunque simbólicamente hemos organizado y construido este auditorio en el límite exterior del campo: el campo empezaba justo del otro lado de esta pared.

Dos reflexiones finales

La primera es que nuestro objetivo fundamental aquí es tratar de pasar de una memoria reverencial a una memoria referencial,  es decir, de una memoria que es una reverencia al pasado y al sufrimiento de un pueblo, a otra memoria que puede ser un punto de referencia para el presente y para el futuro. Esta es para nosotros la base. Y es muy importante en una época en que muchas personas están perdiendo sus puntos de referencia, una época en que las referencias morales y religiosas, los terrenos económicos  y sociales se desestabilizan, y los puntos de referencia son confusos. Es entonces muy importante presentar, especialmente para los jóvenes, un lugar. Cuando ellos vienen aquí, algunos  dicen al principio: “¡Ah, la Shoah existió!”, porque ven un lugar. Es un punto de referencia muy concreto. Y también tratamos de contribuir a la autonomía de los demás. Algunas personas que se enfrentan a la desestabilización de sus puntos de referencias necesitan puntos de referencia concretos: eso es el Memorial en sí mismo. Pero otras personas construyen sus propios puntos de referencia. Quieren ser autónomas. Y nosotros hemos intentado, en particular en la última sección, estimular su capacidad de construir sus propios puntos de referencia. Esto es muy importante para nosotros.

Y mi última reflexión es que, después de trabajar sobre esta historia, sobre este lugar, creo que esta es una confirmación de que la historia judía es claramente una manera de entrar en la historia común, en la historia humana en general. Lo que sucedió aquí no fue solamente contra los judíos, sino también contra otras personas,  y cuando miramos aquí la historia de los judíos, que fue la peor parte de esta historia, vemos que es también una manera de hablar de otras historias, de la historia del fin de la democracia, de la historia del totalitarismo. La Shoah puede ser considerada como un paradigma. Esto significa que fue un proceso histórico único, único  porque fue la tragedia más extrema, el genocidio más moderno (moderno en términos de burocracia, de ciencia, de herramientas tecnológicas), pero al mismo tiempo hizo que la gente entendiera mejor a la humanidad, no solamente a los judíos o a los antisemitas, sino a toda la humanidad. En la sección reflexiva hemos tratado de comprender el proceso humano de sumisión a la autoridad, la pasividad, el efecto de grupo, etc.: todos esos mecanismos están incluidos y combinados en los procesos individuales, colectivos e institucionales que llevaron a la Shoah. Este es para mí, para nosotros, un punto absolutamente aterrador. La historia judía, la Shoah, es una buena manera de entender profundamente a la humanidad, y es también una manera de intentar reemplazar la competencia entre memorias por la convergencia entre memorias.

La convergencia entre memorias muestra que esos mecanismos humanos comunes actúan en todos los crímenes de masas. Y esos mecanismos pueden ser aprendidos y comprendidos por víctimas, perpetradores y otros. Cuando vienen aquí periodistas japoneses, austríacos o suecos, nos dicen que la manera en que este memorial confronta el pasado puede ayudar a “abrir el caparazón”, porque su objetivo no es echar culpas. Su objetivo es entender cómo personas comunes, que no son necesariamente malas personas al principio, pueden volverse malas personas, sean japoneses, chinos u otros. Y esto es muy importante para nosotros. Por esto acabamos de ser reconocidos en 2013 como “Cátedra UNESCO”, usando este enfoque, que incluye la educación de los ciudadanos, las ciencias humanas y la convergencia de memorias.

Muchas gracias.

 

Editorial remarks

El doctor Alain Chouraqui es el presidente de la Fundación del Campo de Les Milles, que se encuentra en Aix-en-Provence, Francia.

Conferencia ofrecida el 1º de julio de 2013 en el Campo de Les Milles, durante la visita al museo memorial de los participantes de la Conferencia del ICCJ, que se llevó a cabo en Aix-en-Provence. Esta traducción se ha hecho a partir de la transcripción de una grabación (no revisada por el conferenciante). Dicha transcripción fue realizada por Francesca Fraser, con la colaboración de Rosine Voisin. Agradecemos a Rosine Voisin, webmaster del sitio de la Amitié Judéo-Chrétienne de France (http://www.ajcf.fr) por habernos enviado este texto. Sitio oficial del Campo de Les Milles: http://www.campdesmilles.org

Traducción del inglés: Silvia Kot